miércoles, mayo 21, 2003

En otros asuntos: la clase de hoy fue muy muy satisfactoria (alguien había preguntado... de qué damos clase? de español, a primero de secundaria). Fue raro: al borde de la desesperación, elegí el primer cuento no mío que encontré en mi compu. Era un fragmento de 'Muerte por Saudade' de Enrique Vila-Matas. Creo que está en mi compu desde hace años, cuando nos dio a Ernesto y a mí por transcribir pedacitos de textos para mandárnoslos por mail. El punto en que se interrumpía el cuento no era adrede (creo que fue cuando nos dempezó a dar hueva a Ernesto y a mí eso de estar transcribiendo), pero no estaba 'tan' mal.
Total: la clase la íbamos a dar entre los dos (Alberto y yo) y como me quemé hoy en la mañana y estaba de MUY mal humor, estaba casi deseosa de que los alucnos se nos subieran a las barbas, para mandarlos a la dirección y todo eso.
Misterios de la vida... el texto de Vila-Matas les gustó. Se quedaron callados más de 30 minutos , desde que les leí el texto en voz alta y hasta que terminaron el ejercicio tipo 'lectura de comprensión' que les anexamos.
El apoyo de Alberto fue vital: me hizo sentir más segura, sobre todo porque siendo dos es más fácil que uno lea o explique y el otro ande entre las bancas: Siéntate bien... Tira ese chicle... Deja de dar lata...
Pero además, LES GUSTÓ EL TEXTO y no les hizo gracia el textus interruptus!
Tienen salvación, creo. Se me hace que luego les llevaré lo que sigue del cuento, ya no como trabajo, sino por puro placer estético.
Hmm... una de las niñas más latositas del salón se me acercó y me dijo: 'No me soporto'. Si fuera yo una cínica del mal, le habría dicho: 'Te entiendo, yo tampoco te soporto'. Pero no me va. La neta, sentí una especie de tristeza y me acordé de mi propia adolescencia (long long time ago...). Platiqué un rato con ella. Mientras, Alberto resolvía dudas de unos y otros. Es bonito trabajar en equipo.
Es bonito ver cómo las lechugas mutantes se convierten en otra cosa.
Ando cursisota.

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