jueves, octubre 16, 2003

Buen día
Y con todo el cinismo que me caracteriza, llegué a casita a dormir (luego de dormir toda la mañana, bloguear, comer e ir a la presentación de un libro de Pablo Soler Frost). Me acosté y uno de mis gatos se me echó encima. El infeliz. Ya leyó en mi blog qu no me molesta que me transfieran sus visiones para que yo las sueñe, y ahora quería comenzar antes de que me quedara dormida. Está bien el encaje, pero no tan ancho.
Pero me quedé pensando en todas las posibles aplicaciones de esta forma de transmitir los sueños. ¿Qué pasaría si las hormigas se enteraran? ¿Y los ratones? ¿Y las palomas? ¿Seríamos más sabios por conocer sus puntos de vista, o nos aterraríamos al darnos cuenta de cómo nos ven?
Creo que lo más extraño sería que las plumas fuente y las latas de cerveza pudieran transmitirnos sus pensamientos. Serían sueños pocamadre, con punto de vista subjetivo de lata o pluma, sipis, pero... ¿qué tal si luego se engolosinan y deciden que les gustamos más dormidos? Hmmm... Sería una especie de Matrix, pero en vez de super máquinas, las dueñas del mundo serían las plumas fuente.... hasta que se acabara la tinta, claro. Entonces nos succionarían la sangre. Y el mundo estaría comandado por plumas fuente-vampiro, que tendrían a los humanos en cápsulas-tintero, haciéndonos soñar sus aventuras en un mundo que les pertenece pero que no pueden ver...
Mientras tanto, supongo, los gatos iniciarían una revuelta. No se emocionen, cat-lovers: no sería por amor, sino porque estarían hartos de cazar ratones al no haber quién les abra las latas. Ante semejante situación, los ratones se volverían los aliados naturales de los gatos. Y se dedicarían a despanzurrar plumas fuentes, a mordisquearlas, a doblarles las puntas. A engañarlas y hacerlas rotular millones de invitaciones a bodas.
Finalmente ganarían los gatos porque me gustan más que las plumas (difícil elección: si las plumas fueran peluditas y ronronearan, habría sido un empate). Despertaríamos poco a poco y muchos morirían del susto al ver tantas paredes grafiteadas con una caligrafía perfecta en tinta de sangre.
Finalmente, me levantaría yo de la cama: 7.01 am. Iría a prender la compu e, inmediatamente, a darle su lata y su leche a Bickman y a la Cuca. Lo que me recuerda que eso es justo lo que tengo que hacer ahora...

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