martes, agosto 26, 2008

La tía Lala

No sé por qué me acordé de mi tía Laura. Quizá porque en agosto, el 17 o el 18, no estoy segura, era su cumpleaños.
La historia oficial es que no era mi tía, ni nada.
Pero ¿quién le cree a la historia oficial, cuando existen las historias familiares?

Cuentan que, cuando la Revolución, en la escuela le perdieron una hija a mi bisabuela. Tal cual: tenía tres, hubo disturbios, tras los tiroteos le devolvieron dos. Y nunca supo qué fue de la otra, dicen.

Pero siendo adulta mi abuela conoció a Laura, huérfana, parecidísima a ella en tantas cosas (y distinta en tantas otras) -y la adoptó como hermana.

Todos creemos que era realmente la hermana perdida. Porque resultó haber sido criada en los mismos rumbos; porque compartían de forma misteriosa algunos recuerdos.

Y justo iba a contar las historias más interesantes de mi tía Laura, pero me entró dolor de espalda. Je. Lo haré en días próximos.

:P

2 comentarios:

Amalthea dijo...

Aaaaaaaaaaaay malvadaaaaaaaaaaa!!!
Primero nos tienes a pan y agua en tu blog!! y ahora nos das solo la orilla del bolillo olvidando el agua!! caray :S
Date a las drogas para esa espalda.

Dan dijo...

Chale mi Rax!
Nos dejas en la meseta.

Te recomiendo buscar en algún centro comercial que te quede cerca unos sillones de masaje como los que menciono es este post http://blog.dan-alonso.org/archives/2008/08/21/he-envejecido.html

Creeme que valen cada centavo de los $5.00 pesos.